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Damos voz a las mujeres cuidadorasEntrevista a Rosario Frisuelos, usuaria de Cuidadanas

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Desde Madrid, hemos contado con la colaboración de Rosario Frisuelos y nos ha explicado su experiencia como cuidadora y su paso por el programa.

Cuéntanos por qué llegaste a Cuidadanas.

Llegué a Cuidadanas porque una socia de la asociación de cuidadoras Cuídate Cuídale era vecina de una persona que trabajaba en fundación mujeres. Le habló del proyecto Cuidadanas y le dio el teléfono para que yo que era la presidenta me pusiera a hablar con ellas. Y así lo hice.
 
¿Qué te animó a venir?
 
Me encantó el proyecto que precisamente era trabajar con mujeres que cuidan y era justo lo que nosotras necesitábamos y nosotras ya éramos un grupo. Y comenzamos haciendo talleres de todo tipo, de autocuidado, informática, corresponsabilidad, sexualidad, visitas culturales. Nos vino genial
 
¿Qué has cambiado en tu vida para situarte también en el centro de tu cuidado?
 
El haber hecho talleres y darme cuenta de que te tienes que cuidar tu para poder cuidar bien a tu familia y aprender a delegar en otras personas porque el cuidado te pasa factura física y psíquica. Y que algunos cuidadores por no haberse cuidado han fallecido antes que el enfermo. El darme cuenta de todo eso y el pasa a ser excuidadora por el fallecimiento de mis familiares. Y al disponer de más tiempo tengo que cuidarme yo ahora, haciendo cosas que me gustan y seguir aprendiendo todo lo que no he podido antes
 
¿Cuáles consideras tus logros más destacados?
 
Primero el haber podido estar a su lado, en sus últimos años de vida, y en sus últimos momentos. El haber sido capaz de ocupar un puesto de Presidenta en la asociación de cuidadoras al que he dedicado mucho tiempo y me ha dado muchas satisfacciones y me ha dado la oportunidad de relacionarme con muchas personas, que si no hubiera estado en la asociación no habría sido posible. Desde políticos, distintos eventos, siempre relacionados con la mujer y los cuidados.
 
Hablemos de dificultades… ¿Qué obstáculos te has encontrado en este camino?
 
Pedir ayuda a mis tres hermanos y no dármela porque ellos trabajaban y sus mujeres también. Estar muy estresada por falta de tiempo, porque el cuidar no se le considera un trabajo n i te dan de alta en la seguridad social y como no has cotizado el día de mañana todos tendrán una paga de jubilación menos yo, aunque haya trabajado cuidando un montón de años. Lo que más echas de menos es el ocio y es lo más necesario para poder desconectar de los cuidados.
 
Y ahora, ¿Qué retos te has planteado?
 
Seguir ayudando a otras mujeres que estén viviendo lo que yo he vivido y aconsejarles. Y poder hacer todo lo que antes no he podido. Y seguir aprendiendo de otras personas que saben más que yo.
 
Qué le dirías a una mujer cuidadora, en una situación parecida a la que tú tenías?
 
Que pida ayuda, que los cuidados agotan mucho físicamente y psicológicamente, que aprenda a delegar, que la cuidadora tiene que aprender a cuidarse para cuidar bien. Que el ocio es necesario y se puede compaginar con los cuidados. 
 
 
Desde Fundación Mujeres y Cuidadanas, queremos agradecer a Rosario su colaboración y participación y animar a más mujeres como ella a seguir luchando por sus motivaciones personales, sociales y laborales para conseguir los logros que se propongan. 
 
Si estás interesada en reconducir la tarea del cuidado que realizas para darte el espacio que necesitas y construirte como mujer y como mujer cuidadora puedes contactar con nosotras llamando al 915 912 420 o al correo cuidadanas@fundacionmujeres.net