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Damos voz a las mujeres cuidadoras Entrevista a Pilar Regueiro Montes, usuaria de Cuidadanas

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Desde Galicia, hemos contado con la colaboración de Pilar Regueiro Montes y nos ha explicado su experiencia como cuidadora y su paso por el programa.

Cuéntanos por qué llegaste a Cuidadanas.


Fue por casualidad. Tengo amistad con mi doctora de cabecera y me habló de una charla en gerontología. Por aquel entonces, aunque la doctora no lo sabía, cuidaba a mi suegra, que estaba en máximo grado de dependencia, y yo quería adquirir conocimientos para ponerlos en práctica. Fui a la charla y me interesó lo que contaron. Pedí información sobre Fundación Mujeres y me contactaron para hacerme una entrevista.

¿Qué te animó a venir?

En la charla me gustó lo que contaron. Yo he trabajado durante 30 años y tuve que dejarlo por un problema de salud. Cuando te jubilas, tienes mucho tiempo libre y se abren un montón de posibilidades. Quería aprender cosas.


¿Qué has cambiado en tu vida para situarte también en el centro de tu cuidado?


Ser consciente del sesgo de género que tienen los cuidados. Aunque en mi entorno los hombres son copartícipes en los cuidados y tareas, no es lo habitual, son los menos. La educación recibida por nosotras nos ha dañado en todo lo que no nos ha permitido desarrollar y parece que en el tema de los cuidados las mujeres somos las que poseemos esas habilidades.

En los talleres de la Fundación he aprendido que hay que mantener un equilibrio constate entre honestidad y coraje para cuidar mejor. Hacer lo adecuado para la persona que cuidas, pero también para la cuidadora. Hay que tener asertividad pero es importante que sea bidireccional, también con la familia, si la hay, que tiene que participar.
Nadie puede juzgar el grado de agotamiento de una cuidadora mejor que ella misma. Hay que aprender a reconocerlo y comunicarlo. Tenemos que darnos buen trato a nosotras mismas, el mismo que le damos a la persona que cuidamos. Solo de esta manera podemos ser justas en nuestras decisiones.

¿Cuáles consideras tus logros más destacados?
 
Todo lo que he dicho hasta ahora. Hablo en tercera persona porque creo que lo podemos conseguir todas las personas que cuidamos. Si hablara en primera persona alguien puede pensar que yo lo he conseguido y ella a lo mejor no puede.  No es un caso aislado, sino que es para todas. 
También, que de mis compañeras sigo aprendiendo día a día, sobre todo de su sentido del humor y su empuje vital. Compartimos conocimientos y experiencias, que aunque sean dispares en sus formas son iguales en su raíz.
 
Hablemos de dificultades… ¿Qué obstáculos te has encontrado en este camino? 
 
En el mundo laboral, que no se reconozca el peso de los cuidados en las mujeres. Cuando yo empecé a trabajar, en el año 85, no había conciliación. Ahí cuidaba a mi suegro, que era dependiente de grado máximo. A mi suegra la he cuidado bajo la ley de dependencia y por lo menos hemos tenido algún recurso del que beneficiarnos. La sociedad trata de ocultar la vejez y los cuidados, parece un tema tabú.
 
Y ahora, ¿Qué retos te has planteado? 
 
Seguir perseverando, es el reto más grande en cualquier cosa de la vida. También seguir aprendiendo, compartiendo, socializando y divulgando para que la sociedad avance y sea más equitativa.
 
¿Qué le dirías a una mujer cuidadora, en una situación parecida a la que tú tenías? 
 
Creo que hay incomprensión a nivel social e institucional sobre los cuidados y las cargas familiares. El cuidado y la vejez es un tabú y condicionan a las mujeres por el peso cultural. En Fundación Mujeres encontré respeto y pude revalorizar las tareas de cuidados. También siento un trato cercano y escrupulosamente profesional. Nos ofrecen formación continua mediante talleres y actividades culturales y he conocido a mujeres con gran talento.  
También animaría a que acudieran las mujeres que cuidaron en el pasado, aunque ahora ya no lo hagan, para hacer una mejor lectura de su situación pasada y que mejore la actual. 
Cuando entras en la Fundación has dado el primer paso para vivir mejor, porque con lo que aprendes lo puedes enfocar a otros aspectos de la vida. 
Quería dar las gracias a María y Esther y a toda la gente que colabora con vosotras.
 
Desde Fundación Mujeres y Cuidadanas, queremos agradecer a Pilar su colaboración y participación y animar a más mujeres como ella a seguir luchando por sus motivaciones personales, sociales y laborales para conseguir los logros que se propongan. 
 
Si estás interesada en reconducir la tarea del cuidado que realizas para darte el espacio que necesitas y construirte como mujer y como mujer cuidadora puedes contactar con nosotras llamando al 915 912 420 o al correo cuidadanas@fundacionmujeres.net
 
Esta actividad está financiada por el
Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030