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Conoce a Nieves Blanco Menéndez, cuidadora no profesional Cuidadanas: Hoy entrevistamos a Nieves Blanco Menéndez

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Desde Asturias, hemos contado con la colaboración de Nieves Blanco Menéndez nos ha explicado su experiencia como cuidadora y su paso por el programa.


Cuéntanos por qué llegaste a Cuidadanas.

A raíz de mi divorcio nos fuimos a vivir con mi padre mis dos hijas y yo, las cuales tenías 3 y 4 años. Ya hacía tiempo que notaba un poco rara a la menor, muy particular, desde esa intuición de madre. Poco después le diagnosticaron TEA (Trastorno del espectro autista). Como se sabe esta discapacidad del desarrollo puede provocar problemas sociales, comunicacionales y conductuales significativos. Desde ese momento me convertí en cuidadora. Luego mi padre enfermó de cáncer, también me hice cargo de su cuidado. Asimismo, tengo un hermano con problemas de salud del que también me hago cargo, de hecho, vive con nosotras. Así, he sido cuidadora no profesional por partida triple hasta la muerte de mi padre. Cabe destacar que mi madre murió algunos años antes de la misma enfermedad que mi padre, he vivido circunstancias muy desoladoras. La situación por la que estaba pasando me tenía muy angustiada, me sentía sola, sin ayuda de nadie, estaba al punto de la desesperación pero se me ocurrió pedir ayuda. Lo primero que hice fue buscar ayuda por Internet, en Facebook me encontré con Cuidadanas de Fundación Mujeres. De inmediato llamé, la persona que me atendió me ofreció múltiples posibilidades para ayudarme, me dio mucho cariño, sabía por lo que estaba pasando, me entendió, me hizo sentir muy a gusto y me dio confianza. Desde ese momento Ana —así se llama quien me atendió y está a cargo de Cuidadanas— se convirtió en mi salvadora. Me llama a menudo, me pregunta cómo estoy, qué necesito, se acuerda de mis cosas, en fin, que está pendiente.  
 
¿Qué te animó a venir?
 
Como ya he mencionado la situación por la que estaba pasando era muy difícil. El divorcio me había dejado muy destrozada. El padre de mis hijas se desentendió de toda responsabilidad. Sentía un gran peso sobre mí, y que no podía más. Los cuidados son muy desgastantes sobre todo psico-lógicamente. Una angustia absoluta se había apoderado de mí, la desesperación y el miedo me hacían estar en depresión, estaba muy mal, la verdad. Entre las idas al hospital donde se encontraba mi padre cuando se gravo su enfermedad, las niñas, el colegio, la situación con mi exmarido, etcétera, necesitaba ayuda porque agotada. Soy muy resiliente, en el fondo tengo gran capacidad de reaccionar bien ante situaciones adversas, así que me sobrepuse y pedí ayuda. En Fundación Mujeres encontré lo que necesitaba, mucha empatía, estoy muy agradecida. Llamarles fue el punto de inflexión para empezar a solucionar mis problemas. Me han dado mucho cariño. Me sentí identificada con otras mujeres en mi misma situación, incluso me comparé y sentí que había situaciones peores, supe que podría salir adelante. Encontré un grupo con el que podía contar, Ana siempre está ahí para nosotras. El apoyo de otras mujeres es fundamental cuando estás pasándolo mal. 
Antes de la pandemia por el Covid-19 asistía una vez a la semana a Gijón a reuniones, yo vivo en Siero, Asturias, eso me hacía sentirme muy bien. Durante la pandemia hemos tenido algunos talleres por videoconferencia, pero no es lo mismo, necesitamos el contacto, la cercanía. No me han dejado sola pero espero que los talleres empiecen a normalizarse presencialmente.   
   
¿Qué has cambiado en tu vida para situarte también en el centro de tu cuidado?
 
Encontré un grupo de ayuda muy dispuesto, muy pendiente de mis circunstancias personales. Encontré apoyo emocional, psicológico y moral que lo que necesitaba. En Cuidadanas entendí que era necesario aprender a cuidarme a mí misma. Si eres cuidadora y no te cuidas, no puedes hacer bien tu labor, es necesario cuidarse para cuidar. Antes de todo, no debes olvidarte de ti. Además, ahí encontré lazos de amistad, mujeres con las que me identifiqué, juntas hicimos un grupo muy especial y hemos aprendido a queremos, valorarnos, hacernos más fuertes. Ahora sé que puedo salir adelante, que puedo hacer muchas cosas para solucionar mi situación. Tengo la vitalidad para hacerle frente a la vida, a aceptar la situación con el padre de mis hijas, después de todo es, eso, el padre de mis hijas. He superado aquella depresión en la que me encontraba. No voy a decir, que ha pasado, hay días grises en que estoy de bajón, luego otros en los que veo alternativas y mis propias posibilidades. Siempre estoy buscando ayuda, haciendo trámites administrativos para ofrecerles a mis hijas nuevas oportunidades. No paro.         
 
¿Cuáles consideras tus logros más destacados? 
 
Que he aprendido a valorarme, a cuidarme, a pedir ayuda. Soy más abierta. El Grupo de Cuidadanas contribuyó a hacerme más expresiva, a hablar de mis cosas, pues me dio mucha confianza y cercanía. Ya no tengo miedo a pedir ayuda. 
 
Hablemos de dificultades… ¿Qué obstáculos te has encontrado en este camino?
 
La dificultad más fuerte es la propia familia. No me apoyaba, me sentía muy sola, pero a raíz de la pandemia, nos hemos unido más, estamos más cerca. Siento cerca a mis hermanos. La sociedad en general tampoco ofrece ningún apoyo. Las instituciones mucho menos, por lo menos aquí en Asturias, no sé en otros sitios. Acudí a mi médico de familia y me derivó a salud mental. Ahí simplemente me recetaron medicación, con la cual me encontraba adormilada y no podía desarrollar mis labores de cuidados, me encontraba peor, no me brindaron ninguna ayuda psicológica mucho menos, moral y emocional, me sentía muy decepcionada y desalentada ya que no me ofrecieron terapia alguna, lo bueno es que di con Cuidadanas de Fundación mujeres, no sé qué hubiera hecho.   
 
Y ahora, ¿Qué retos te has planteado?
 
Yo la verdad, vivo cada día, mis retos son a corto plazo. Ahora estoy con el problema de cambiar de colegio a mis hijas, mirando donde estarán mejor. Realizando gestiones administrativas para conseguir algunas ayudas económicas, no estoy trabajando actualmente. Más adelante me gustaría ayudar a otras mujeres que estén pasando por mí misma situación, indicarles los trámites que deben seguir para pedir ayudas económicas. También encontrar un trabajo de algunas horas me vendría bien para desconectar de mi situación.   
 
¿Qué le dirías a una mujer cuidadora, en una situación parecida a la que tú tenías?
 
No se puede perder la esperanza. Que no tenga miedo de pedir ayuda, que se abra y exponga su situación, somos muchas las mujeres que estamos pasando por la misma circunstancia, sabemos de las dificultades y lo duro que es. En Cuidadanas de Fundación mujeres hay un ambiente fenomenal. Le diría que acuda y ahí le enseñarán a cuidarse, quererse y valorarse. Cuando estas en una situación de cuidados te olvidas que existes tú, necesitas que alguien te llame la atención para que aprendas a valorarte y quererte a ti misma. Yo tuve que volver a empezar de cero tras mi divorcio. Volví a mi casa paterna, sin trabajo, desbordada por las circunstancias, vivía con mucha angustia, pasaba las noches sin dormir y ahora estoy mucho mejor, tengo ese grupo de ayuda que me ha acogido cariñosamente.
 
 
Desde Fundación Mujeres y Cuidadanas, queremos agradecer a Nieves Blanco Menéndez su colaboración y participación y animar a más mujeres como ella a seguir luchando por sus motivaciones personales, sociales y laborales para conseguir los logros que se propongan. 
 
Si estás interesada en reconducir la tarea del cuidado que realizas para darte el espacio que necesitas y construirte como mujer y como mujer cuidadora puedes contactar con nosotras llamando al 915 912 420 o al correo cuidadanas@fundacionmujeres.net
 
Esta actividad está financiada por el
Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030