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Conoce a Dolores Medina Rabadán, cuidadora no profesionalHoy entrevistamos a Dolores Medina Rabadán

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Desde Andalucía, hemos contado con la colaboración de Dolores Medina Rabadán quien nos ha explicado su experiencia como cuidadora y su paso por el programa.

Cuéntanos por qué llegaste a Cuidadanas.
 
Pues mira, yo soy hija única. Vivo en Córdoba con mi marido y mis dos hijas. Mis padres vivían en Espejo, un pueblo de aquí de Córdoba, nuestra casa familiar. Un buen día me llama un directivo del banco del pueblo y me cuenta que mi padre estaba sacando grandes cantidades de dinero y muy a menudo. Algo no iba bien. Ahí comenzaron nuestras dificultades: los médicos diagnosticaron a mi padre Alzheimer. Alquilé una casa y me traje a mis padres a vivir a Córdoba. Fue una época muy difícil, no tenía recursos económicos para dar solución a mis problemas, se me venía el mundo abajo. Mis hijas acababan de irse a estudiar, no podía dejar de apoyarlas, pero tenía que encontrar alguna solución para ayudar también a mis padres, sobre todo encontrar una solución para cuidar de mi padre. De este modo, me convertí en cuidadora. La Cruz Roja me ayudo con un localizador para mi padre, un busca. Cuidar a una persona con Alzhéimer es muy duro, muy agotador, además del desconocimiento, no sabía nada de esa enfermedad. Me sentía muy sola, mi marido me apoya en lo que podía, pero en realidad era mi carga, mi responsabilidad o por lo menos yo así lo sentía. Eran mis padres y yo tenía que hacerme cargo.
En ese momento mi madre estaba bien. Empecé a hacer los trámites de la dependencia, pero a los 15 meses mi padre murió, fue un duro golpe para toda la familia, sobre todo para mi madre, tanto así que le dio un ictus, lleva 7 años en una cama sin poder moverse. En ese momento sentí que no podía más. Decidí que tenía que pedir ayuda, que no podía hacerlo yo sola, aunque sintiera que eres mi responsabilidad, yo que he sido muy perfeccionista, muy de valerme por mí misma, de no pedir nunca nada, pedí ayuda, no podía más.
 
¿Qué te animó a venir?
 
Como ya he mencionado, después del duro golpe de la perdida de mi padre y la enfermedad de mi madre acudí a la Cruz Roja y la propia enfermera me puso en contacto con todas las dependencias que podrían ayudarme para realizar distintos trámites, además, me recomendó acudir a Fundación Mujeres, yo estaba destrozada. Acudí y desde el primer momento Conchi, la que me atendió en la oficina de Fundación Mujeres me ayudo en todo momento y lo sigue haciendo, la estoy muy agradecida, no sé qué hubiera hecho. Me canalizó a Cuidadanas. Me ayudo para solicitar ayudas y subvenciones a distintas dependencias gubernamentales. Me ayudo a sacarme mi tarjeta de cuidadora para no hacer fila en hospitales y otros sitios. Las instituciones son muy lentas, yo requería ayuda de inmediato, apremiaba encontrar soluciones. En Cuidadanas me abrían camino. Conseguí una persona que me ayudaba con las tareas de los cuidados de mi madre, pues además tengo fibromialgia. Ahora mismo tengo el brazo izquierdo en cabestrillo, no puedo hacer muchas cosas, me lo han operado. Con mi madre en cama la situación es muy delicada. Sobre todo, tengo que decir que anímicamente estaba muy mal, muy deprimida. Fundación Mujeres te ayuda mucho con eso te hacen ver que no estas cuidándote a ti misma, que para cuidar primero hay que cuidarse. Son ya 7 años a través de los cuales me han estado ofreciendo apoyo de distinto tipo.
 
¿Qué has cambiado en tu vida para situarte también en el centro de tu cuidado?
 
En Cuidadanas me han enseñado que para cuidar debo cuidarme yo, que debemos hacer ejercicio físico. Tienen muchos talleres de distintas actividades en las cuales te enseñan a cuidarte.  Yo voy a clases de Thai Chi y de yoga en la Cruz Roja. A través de los talleres he aprendido a valorarme, a tener otra actitud, a ser más serena, a no dar voces. También salgo a dar algún paseo. Me siento empoderada, siento que puedo lograr las cosas que me propongo. No voy a decir que lo he superado, trabajo en ello todos los días. Poco a poco. Hay días me que siento en medio de una situación demasiado difícil, pero en general he crecido mucho soy otra persona.
 
¿Cuáles consideras tus logros más destacados? 
 
He aprendido a valorarme, a cuidarme, pero lo mejor es que he aprendido a pedir ayuda. Yo no puedo hacerlo sola, antes pensaba que era solo mi obligación, son mis padres y yo hija única, ahora sé que hay instituciones que está para ayudarte, Cuidadanas me ha ayudado mucho con eso, no sé qué hubiera hecho si no hubiese pedido ayuda. No tenía ni los recursos económicos ni la capacidad física ni la entereza mental. También he aprendido a hablar mejor, a utilizar mejor el lenguaje, a decir bien lo que quiero decir, a no gritar, sobre todo a decir no, eso es muy importante. También he aprendido a darme un tiempo para mí, salir conmigo misma a tomar un café y leer, antes imposible, me daba pánico ir sola a un sitio. Ahora hago mis cosas sin problema, voy a donde tengo que ir.
 
Hablemos de dificultades… ¿Qué obstáculos te has encontrado en este camino?
 
Todos. La sociedad no se hace cargo de los cuidados, no los visibiliza y mientras no le toque a una persona pasar por eso no sabe de la situación. Por otra parte, los cuidados son un asunto de mujeres. Los hombres tienen otra mentalidad y también nosotras mismas creemos que somos nosotras las que tenemos que hacerlo porque nos ha tocado y nos creemos que podemos hacerlo. Las instituciones son muy lentas, además se desconocen las ayudas, los programas de apoyo a los cuidados. La realidad es que te sientes muy sola en ese proceso, ignoras los programas de ayuda para las familias y sus cuidadores, por eso la importancia de instituciones como Fundación Mujeres y su proyecto Cuidadanas. A mi personalmente me exhortaron a seguir con mi vida, Cuando cuidaba de mi padre, quedaba con dos matrimonios amigos a tomar algo cerca de casa, dejaba a mi padre, salía sin que él se diera cuenta que iba a salir y me iba a conversar con ellos. Eso me hacía bien. He intentado darle a mi vida normalidad.
 
Y ahora, ¿Qué retos te has planteado?
 
En Fundación Mujeres he realizado muchos talleres, he aprendido muchas cosas, me llaman para motivarme, saben de mi situación. Me incitan a seguir saliendo a tomar el café y seguir con mi lectura. Ahora me siento valorada como mujer, empoderada. Quiero seguir formándome para superarme personalmente. Quiero hacer alguna formación y sacarme un diploma. Es verdad que con el covid da un poco de miedo, pero la vuelta a la presencialidad es necesaria, quiero poco a poco seguir formándome, realizarme como mujer.
 
¿Qué le dirías a una mujer cuidadora, en una situación parecida a la que tú tenías?
 
Que pidan apoyo, que no lo duden. Que toquen puertas, alguna se abrirá, hay salida para los problemas. Que acudan a todos los órganos públicos, que acudan a Cuidadanas de Fundación mujeres. Ahí encontrarán apoyo. Aprenderán a cuidarse y valorase. Lo recomiendo, yo les hablo a mis amigos del programa, lo pongo en mis redes sociales porque a mí me ha venido muy bien. Es bueno saber que no estamos solas y que podemos pedir ayuda. Yo no sé qué hubiera hecho sin el apoyo de Cuidadanas.  No perdamos la esperanza siempre hay alguien que nos ayudará a salir a delante, somos muchas las mujeres que estamos pasando por la misma circunstancia. Cuando estas en una situación de cuidados te olvidas que existes tú, necesitas que alguien te llame la atención para que aprendas a valorarte y quererte a ti misma. Hablar de tus sentimientos no es fácil, en Cuidadanas te ayudarán. Yo doy las gracias por lo mucho que me han ayudado.   
 
 
Desde Fundación Mujeres y Cuidadanas, queremos agradecer a Dolores Medina Rabadán su colaboración y participación y animar a más mujeres como ella a seguir luchando por sus motivaciones personales, sociales y laborales para conseguir los logros que se propongan. 
 
Si estás interesada en reconducir la tarea del cuidado que realizas para darte el espacio que necesitas y construirte como mujer y como mujer cuidadora puedes contactar con nosotras llamando al 915 912 420 o al correo cuidadanas@fundacionmujeres.net
 
Esta actividad está financiada por el
Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030